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Contratación pública ecológica: qué es y cómo afecta a tu empresa

Don Licitación
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4 min de lectura

La contratación pública española mueve más de 116.900 millones de euros al año, por encima del 11% del PIB. Que una masa de compra de ese tamaño empiece a exigir requisitos ambientales de forma sistemática cambia las condiciones de acceso para muchos proveedores, y es lo que viene ocurriendo desde hace un par de años.

En marzo de 2026, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y el Ministerio de Hacienda presentaron el Catálogo de prescripciones técnicas de contratación pública ecológica, que traduce los objetivos ambientales a cláusulas redactadas y listas para incorporar a un pliego.

Para quien licita, o piensa hacerlo, conviene saber qué exige y por dónde va a entrar en las ofertas.

¿Qué es la contratación pública ecológica?

La contratación pública ecológica (CPE), también llamada compra pública verde, es el proceso por el cual las administraciones públicas integran criterios ambientales en sus procedimientos de contratación. En la práctica, significa que los pliegos de licitación incluyen requisitos, criterios de valoración o condiciones de ejecución relacionados con el impacto ambiental de los productos, servicios u obras contratados.

Nada de esto es voluntario, y conviene ver de dónde viene la obligación.

Marco legal: por qué es obligatorio

La contratación pública ecológica en España se sustenta en varios pilares normativos:

  • La Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público, cuyo artículo 145 admite criterios de adjudicación vinculados a características medioambientales, y cuyo artículo 202 habilita condiciones especiales de ejecución de ese mismo carácter.
  • La Ley 7/2021 de Cambio Climático y Transición Energética, que obliga a la Administración General del Estado a dotarse de un plan de contratación pública ecológica con criterios ambientales en las categorías de bienes y servicios que se determinen.
  • El Plan de contratación pública ecológica de la AGE 2018-2025, del que salen las categorías prioritarias y los objetivos cuantitativos.
  • Y las directivas 2014/24/UE y 2014/25/UE, que sitúan la compra pública como instrumento de política ambiental.

El Catálogo de prescripciones técnicas del MITECO

El nuevo catálogo es la herramienta que traduce toda esta normativa en fichas técnicas concretas que los órganos de contratación pueden incorporar directamente en los pliegos. Se estructura en torno a categorías prioritarias:

  • Alimentación: producto ecológico, menos envase y proximidad.
  • Transporte, con vehículos de bajas emisiones y movilidad sostenible.
  • Edificación: eficiencia energética, materiales sostenibles y certificaciones.
  • Iluminación, donde se mira la eficiencia del LED y la contaminación lumínica.
  • Infraestructuras públicas, con resiliencia climática y materiales reciclados.

Cada ficha viene en dos niveles, básico y avanzado. El básico marca el mínimo exigible y el avanzado se reserva para lo que va más allá; los dos llevan su mecanismo de verificación, de manera que el órgano de contratación pueda comprobar lo que se le declara.

¿Cómo afecta esto a tu empresa?

Si presentas ofertas a licitaciones públicas, estos cambios tienen consecuencias directas:

1. Los pliegos van a incluir más criterios ambientales

Según el Informe trienal de contratación pública del Ministerio de Hacienda, en 2023 ya llevaban criterios ecológicos el 34,7% de los contratos, esto es, 57.864 expedientes. Con el catálogo en circulación, esa proporción subirá.

2. Necesitas certificaciones ambientales

Como las fichas llevan mecanismo de verificación, habrá que acreditar lo que se afirme. Según el sector, eso puede significar:

  • Certificación ISO 14001 (gestión ambiental)
  • Etiqueta ecológica de la UE
  • Certificación de huella de carbono
  • Declaraciones ambientales de producto (DAP)
  • Certificaciones específicas del sector (PEFC, FSC para madera; LEED, BREEAM para edificación)

3. La sostenibilidad será criterio de adjudicación, no solo de exclusión

Un requisito ambiental puede entrar en el pliego como mínimo de obligado cumplimiento, y entonces incumplirlo excluye, o como criterio de valoración, y entonces cumplir mejor que el resto suma puntos. El catálogo da redacción hecha para las dos formas.

4. Las ofertas con valor ambiental ganan ventaja competitiva

Quien ya trabaja así llega con las certificaciones en vigor y los datos calculados; el resto tiene que producirlos entre la publicación del anuncio y el fin de plazo, que casi nunca da.

Primeros pasos para adaptarte

  1. Revisa la cadena de suministro y localiza qué materiales, procesos y proveedores pesan en el impacto ambiental y cuáles admiten mejora.
  2. Certifícate donde haga falta. ISO 14001 suele ser el punto de partida; a partir de ahí, mira qué pide tu sector en los pliegos que ya se publican.
  3. Calcula la huella de carbono, porque cada vez más pliegos piden la cifra y no la declaración de intenciones.
  4. Vigila las licitaciones verdes de tu ámbito para ver qué requisitos van entrando y con qué nivel de exigencia.
  5. Lleva la sostenibilidad al cuerpo de la memoria técnica, no a un anexo final que nadie puntúa.

Por qué esto va a seguir

Detrás de todo esto hay una decisión de política pública sostenida en el tiempo, con su ley, su plan y ahora su catálogo, que orienta el poder de compra del Estado hacia los objetivos climáticos. Los requisitos, por tanto, seguirán apareciendo aunque cambie el ciclo político.

En los próximos artículos entraremos en el contenido del catálogo del MITECO, en cómo redactar la parte ambiental de una oferta y en lo que abre la economía circular dentro de la contratación pública.

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